Ya en el hotel, conoci a Giani.Argentino .Lleva, cerca de 2 años, trabajando en Australia.Cuando el dinero y el trabajo se lo permiten, se deja caer por Bali.Aprovecha para hacer surf y algunas compras que mas tarde vende en alguna playa de Sidney.El fue, el que me me propuso ir a la full-moon party.
En Bali, cuando hay luna llena, se organizan unas fiestas de miedo.Yo no iba a ser menos.
Fuimos a buscar a unas argentinas amigas de el.Eran muy pijas y vivian con un holandes que parecia Robin Hood.Eran nuestra unica esperanza, pues no sabiamos el camino. Nos dijeron que a Robin, le gustaba correr y nos pasaron la direccion en un papel. Ellos llevaban un potente 4x4 y nosotros un par de viejas motos de baja cilindrada .Habia pocas garantias de poder seguirlos.
Era de noche y la visibilidad escasa.eso y una gran mancha de aceite en la carretera, hicieron que acabasemos los dos, por los suelos.fui sacando chispas contra la calzada durante segundos interminables. .Tuvimos suerte, por que la unica baja que hubo que lamentar, fue la del intermitente de mi moto. Robin y las chicas no se dieron ni cuenta y siguieron el camino.
Nos encontrabamos completamente perdidos pero al menos teniamos la direccion.No habia mucha gente por las calles, asi que, se nos hizo un poco dificil pedir ayuda.Con pocas pero precisas indicaciones, fuimos aproximandonos al evento.
Tardamos mas de lo normal, pero en algun lugar, en medio de la oscura carretera, comenzo a llegar a nuestros oidos los ecos de una musica celestial. Boom!,boom!boom!
La entrada costo 6€.Los hippies que suelen organizar estas fiestas de luna llena lo hacen con un gusto exquisito.Esta vez, habian alquilado un conjunto de bungalows con playa propia.Djs de todo el mundo que vivian o pasaban sus vacaciones en Bali hacian vibrar los enormes bafles que estaban situados estrategicamente,junto a la piscina. Al ritmo de la musica y con la voraz luna, dando luz a nuestras mil y una tonterias hicieron de la velada una noche inolvidable. Cuando el sol salio para avisarnos que era de dia. Emprendimos el regreso junto a una tercera moto .Un venezolano veterano.Nos hizo de guia hasta las inmediaciones de Kuta.
Apenas habia dormido un par de horas cuando Giani llamo a mi puerta.La marea habia subido y las olas eran perfectas.Me habia contado atardeceres alucinantes en aguas de Sudafrica, Chile, Argentina e incluso Australia pero nada calo tanto en mi, como cuando vi con que destreza, daba caza a una lejana ola que hacia tiempo, habia dado yo por imposible.
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